sábado, 23 de abril de 2011

LA ÉPOCA DE LA PESTE

  En  el gobierno de Gomez habían ordenado no hablar de la peste, todos debían decir que no pasaba nada.
 El nuevo diario gomecista anuncio " Andan alarmados por una dolencia extranjera : la gripe española la cual procede da la madre patria este catarro que nos fastidia con frecuencia recibe los nombres muy pintorescos "
"El beso de la raza" "La peste del besuqueo",

Publicaron en una revista un cuento de  Edgard Allan Poe llamado "La Peste Roja" y en cuanto lo vio el gobernador se indigno.

Esto lo hacen para echar vaina y decir que hay peste! me ponen preso a esté hombre, comento el gobernador a prefecto, de inmediato salio un policía al periodo.
- El policía llego a la redacción y dijo:

--- llamen a ese Edgard Poe que va preso.
--- y todos los presentes van derechito pala rotunda.

 Cuando le aclararon que se trataba de un escritor americano que tenia 60 años de muerto, se quedo viendo a los periodistas y le dijo.

Conque se metieron a mamadores de gallo, ah, ya se lo voy a decir a mi general juancho, pa´ve si también le gusta el chiste....

 Un viejito, quien estaba escuchando la retreta en la Plaza Bolívar, se levanto de la silla para aplaudir y cayo muerto.

Los muchachos que venían del Valle, con grandes petacas llenas de cachapas, ahora vendían limones. La gente bebía  limonadas y sancochaban el limón para darse unciones por el cuello y el pecho.

El gobierno no pudo impedir que se publicara la  convocatoria de la Sociedad Medica de Caracas para hablar sobre la epidemia.

 Los médicos prohibieron los amapuches, los besos y los abrazos. Los novios cargaban su frasquito de agua oxigenada y se mojaban los labios con un algodoncito  antes de besarse.

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